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Anelys Wolf artista visual desde Ancud y la idea de descentralizar el arte en Chile

Anelys Wolf es una artista visual chilena «nacida en Valdivia por las circunstancias», comenta. Ya que su familia es originaria de Ancud (Chiloé) y su madre decidió viajar desde la isla al continente para dar a luz. La familia de su madre es típicamente chilota de Quinchao, aunque con ascendencia francesa, debido a la visita hace mucho tiempo de un marino francés que paró en la isla. Su padre es descendiente de colonos alemanes y se dedicó a la agricultura y al comercio. Anelys se define como «hija de la interculturalidad» que caracteriza a la zona del norte del Archipiélago de Chiloé.

En 1993 entró a estudiar Licenciatura en Arte en la Universidad de Chile. Ha expuesto su obra pictórica ampliamente en Europa, pasando por Portugal, Austria, Irlanda, Inglaterra, España y principalmente Francia, donde ya ha expuesto en más de 5 ocasiones tanto en solitario como en colectivo.

Hoy Anelys vive en Cayucan en la Península de Lacuy a unos 27 kilómetros de Ancud, en un entorno natural donde pasó parte importante de la pandemia. Actualmente prepara su próxima residencia en Milán y exposición en París. Además, entre marzo y abril expuso en Judas Galería (ubicada en Valparaíso) «Do you know what it feels like for a girl?», serie de pinturas desde el cine de Raúl Ruiz.

Estudio de Anelys en Cayucan, Chiloé.

Conversamos con la artista en un viaje a Ancud sobre la nueva realidad del arte descentralizado en Chile y sus próximos proyectos.

-Tienes pinturas donde se ven momentos históricos políticos, hay mucha diversidad de temáticas en tu obra.

Es una forma de verlo. Una parte de mi obra la trabajo con archivos fotográficos, y claro en esa parte se puede ver con esa perspectiva. Hay algunas obras que parecieran ser más hitos porque hay personajes conocidos como Gabriela Mistral o Salvador Allende. Pero la mayoría de mi trabajo lo hago con archivos fotográficos de gente más anónima, archivos de familias, y de instituciones fotográficas que resguardan la vida cotidiana del chileno clase media de la época cuando la máquina fotográfica se masificó y llegó a ser parte del cotidiano. Mi intención al principio era observar el cotidiano colectivo.

-¿Por qué centrarse en esa época?

Primero fue tratar de ir a los años que yo no tengo memoria, yo nací el ’74, desde los 80s en adelante tengo memoria y una visión personal de los hechos. Entonces, el acceder a archivos fotográficos de los años 70s hacia atrás, me hace expandir. Es una forma de hacer historia, de estudiarla y aprender. No solamente la mía, sino que la colectiva. Primero comencé con las fotos de mi familia, después se fue expandiendo. Y ahora se ha transformado en un dispositivo en mi vida que utilizo para acercarme a otras culturas y comunidades. Me resulta agradable y de masticación lenta, es profundo y me doy cuenta que es una especie de escáner y también es amoroso.

-¿Qué estás haciendo ahora?

Ahora estoy trabajando harto con los paisajes porque estoy viviendo en el campo. El año pasado y la pandemia estuve trabajando en lo del cine de Raúl Ruiz, que tiene que ver con los archivos fotográficos, la obra de Ruíz hasta el ’74 y desde sus inicios. Se cruza con los archivos. También el cine es otra fuente de alimentación de mi obra. Estoy mezclando cine y archivos fotográficos con una residencia que voy a hacer en Italia, donde voy a investigar archivos fotográficos de Milán. Estoy en un momento de selección y de revisar archivos, junto al MUFOCO Museo de Fotografía Contemporánea de Milán.

-Desde Ancud pululas con tu trabajo por distintas partes del mundo. ¿Cómo es la experiencia de hacer arte desde este territorio para llevarlo a otras latitudes?

Uno tiene la necesidad de moverse, y cada vez que uno lo hace debe tratar que ese movimiento signifique una oportunidad de comunicación. Cada vez que yo salgo de la isla lo hago para exponer o alguna actividad que busca enriquecer lo que hago, no tengo viajes de vacaciones, viajo a trabajar.

-Últimamente se ha desarrollado un movimiento artístico que habla de valorar la descentralización del arte. Antes, se usaba mucho que el artista iba a asentarse a Santiago y desde ahí crear, ahora la tendencia es crear desde regiones para expandir. ¿Qué opinas al respecto?

Cuando uno está en regiones o vive en regiones esa es tu realidad. Elegir o no Santiago como plaza de desarrollo es la pregunta que uno se hace y cuando yo decidí trabajar con más fuerza lo artístico, elegí otras ciudades que no son Santiago. Le tengo un cariño muy grande a la ciudad por mis amigos que están allá. Pero esa misma necesidad de viajar hace que uno busque otros centros. Respecto del movimiento descentralizador, es verdad y si hay algo que uno le puede agradecer a la pandemia, es la oportunidad de salirnos de la idea que el encuentro debe ser necesariamente en Santiago y con la gente de Santiago y empezar a trazar recorridos diferentes para reunirse y hacer desarrollo artístico. Se marcó mucho y ya es tendencia y es bonito que así suceda y no solamente en el plano de las artes. La gente se dio cuenta que Santiago no es el mejor lugar para vivir. Las personas comenzaron a migrar, hay que dejar de considerar todo como periferia, comenzar a cambiar ese discurso. Hay un cambio que estamos observando también respecto de la Nueva Constitución el cual apela a las regiones y que no puede haber desarrollo centralizado. Hay que dejar de construir centros y periferias sino que varios centros.

-¿Dónde podemos invitar a la gente a ver más sobre tu arte?

anelyswolf.com y el Instagram @anelyswolf que es donde uno vive y respira…

-¿Te incomoda?

No, me agrada porque lo uso como plataforma de visualización de mi trabajo, a veces para tener una cuota de sentido del humor, pero si es serio porque, además, es un lugar de comercialización, la gente se está atreviendo a comprar arte a través de internet.

-¿Lo recomiendas? Recuerdo hace algunos años había muchos artistas anti internet, anti redes sociales…

Yo tengo algunas excentricidades como tener internet, pagar cuentas, comer, pagar arriendo, ahorrar. Y qué mejor que hacerlo a través del trabajo de uno. Cómo va a haber un problema con la comercialización de lo que sea. Hay personas que su producto es performance, etc… Hay que sustentarse, no somos seres de luz que levitamos y no tenemos necesidades. El Instagram es un lugar por lo menos para los de artes visuales super interesante, porque lo que manda es lo que se ve. Para algunos funciona para otros no tanto. Es un lugar súper útil. Por ahí es donde uno está accesible online.

-Especial para descentralizar…

Ayuda, es una herramienta. Pero no hay comparación con las exposiciones, el momento expositivo es valioso. Y uno las difunde y ojalá la gente vaya y salga de su casa. Lo presencial es primordial, ahí está el alma verdadera de las cosas. En internet uno muestra una parte pero no es la obra en realidad.

-¿Hay alguna exposición en camino o estás más enfocada en la residencia?

Tengo residencia en Milán de julio a septiembre y después tengo exposición en París del 3 de noviembre al 3 de diciembre.

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Directora Sour Magazine. Periodista amante de la cultura y las artes. Durante más de 8 años trabajó como editora periodística en el área de Estilo de Vida de Betazeta, con gran alcance internacional. Cree firmemente en que la democratización y desarrollo del arte nos garantiza una transformación social. En Instagram: @Dleigthon. En Twitter: @Dleigthon

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