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Javiera Acevedo: “Las mujeres deben comportarse de una forma para ser aceptadas de lo contrario te tachan de loca”

La actriz Javiera Acevedo está de regreso en Chile tras pasar unos meses en Europa. Nos reunimos para conversar sobre el viaje y su visión de lo que observó y conoció. Inevitablemente, se creó un paralelo respecto de cómo las diferencias en la idiosincrasia marcan un abismo tan impactante entre la cultura chilena y por ejemplo la de Amsterdam donde la realidad es mucho más libre y despreocupada de los prejuicios que tan arraigados tenemos en esta parte del mundo.

Javiera regresó renovada y dispuesta a dar un nuevo aire a su carrera y vida. Ya está instalada en su departamento, con sus dos gatos Elvis y la Madonna, mientras planea su vuelta a las pistas en Chile.

Luego de desayunar y comentar algunos pormenores de cómo estuvo la inauguración de Sanfic 2016  la noche anterior, nos fuimos a su pieza y nos tendimos a conversar, ahí Javiera se relajó y me contó gran parte de su viaje. Pero uno de los puntos más importantes creo que es el hecho de que su identidad y personalidad divertida, honesta y espontánea constantemente es foco de críticas y juicios de personas que pretenden dictar normas de comportamiento, y no para cualquiera, sino respecto de cómo debemos vivir y actuar las mujeres, pasando por alto cualquier tipo de respeto por el otro y queriendo imponer siempre una mirada mediocre y sesgada de la realidad actual.

-¿Cómo te fue en el viaje? Cuéntame a quiénes conociste y algunos lugares o detalles que valga la pena destacar.

Llegué a Barcelona que era mi centro de operaciones. Me recibieron en la casa de la hermana de mi cuñada que está casada con un catalán y viven allá hace 15 años.

-¿No llevabas itinerario?

No, pregunté “¿cuánto me puedo quedar?” Me dijeron que tres meses duraba la visa así que eso duró mi estadía. Hice unos cursos, en Barcelonaen el estudio Frank Stein con Enric Folch. Lo bueno es que las clases eran una vez por semana así que podía moverme a otros países o ciudades. Me fui una semana a Berlín, me quedé donde la maquilladora chilena Caro Lazo. Lo pasé increíble. Estaba Kitrala otro maquillador amigo. Después fui a Ibiza, me invitó Pancho Guzmán, era una buena oportunidad de conocer el lugar porque yo no andaba con mucha plata y aún me quedaban tres meses de viaje. En general, todo como que caía del cielo, tuve suerte y recibí mucha buena onda. Conocí a una pareja gay que eran un chileno y un holandés. Hubo como un flechazo. Uno de ellos me dijo que tenía que ir a Amsterdam porque me encantaría. Me contó que se iban un fin de semana así que me invitaron. Regresé a Barcelona, mi hermano llegó allá y juntos nos fuimos. Yo nunca había visto a alguien tan feliz, ¡mi hermano la gozó! Es un niño. Llegamos y fuimos a Sensation, nos hicimos muy cercanos con la pareja que nos invitó. Uno de ellos era diseñador y artista, René Hut, me dijo que tenía que conocer Milkshake Festival y Gay Prideambos festivales del orgullo gay. Las fechas eran bien cercanas a fines de julio, así que había tiempo para hacer algunas cosas en Barcelona y pasar los últimos días nuevamente en Amsterdam. Pasaron las semanas y regresé, ahora solo me quedaban 10 días en Europa. Cuando llegamos quedé impresionada porque René, para el Gay Pride, había fabricado el vestuario de 20 personajes y eran increíbles. Lo mejor es que los “carros alegóricos” en realidad eran botes que desfilaban por los canales. Era todo un mundo de gente todos distintos, comida vegana, todo orgánico, la gente era feliz, encontré que todo era un nivel más arriba. Creo que Amsterdam está por sobre todas las capitales europeas. Era fantástico ver la alegría y la fiesta que se armaba en toda la ciudad, andaban todos medios loquitos pero nadie se molesta, nadie genera disturbios. También fui a una expo de Banksy muy buena en el Modern Contemporary Museum, impresionante. Habían videos del tipo hablando con la voz distorsionada.

-¿Y en Barcelona cómo te fue?

Barcelona fue como mi segunda casa, me hice muchos amigos catalanes súper buena onda. Sentí que la gente allá me quiso. Estoy muy agradecida. Me pasó que analizaba como me trataba la gente, me valoraban por como era y me conocieron. Eso fue muy lindo, es que acá en Chile hay veces que me pregunto si algunas personas se me acercan porque soy famosa o porque en serio me quieren como persona. Hay gente muy falsa. Lo otro es que allá nadie anda preocupado de lo que hacen los demás, cada uno se preocupa de su vida. Acá tu saludas a alguien y te pregunta “¿tú que haces? ¿de qué colegio saliste?” ¡Allá eso no existe! ¿Qué es esa pregunta? Por qué no puedes conocer a alguien y después de unos días le preguntas, pero acá están esperando que te equivoques para juzgarte. Es como si estuvieran esperando que la respuesta a “¿dónde estudiaste?” sea el nombre de un liceo o algo así para discriminar automáticamente. Allá todo el mundo anda en bicicleta y no porque tengas auto te ven mejor porque tendrías más plata. Eso es ridículo y acá pasa todo el tiempo. Hay una conciencia mayor, la gente se respeta.

En cambio en Chile hay mucha gente pendiente de lo que haces, si saliste o no saliste, si te acostaste o no, si bebiste o no. El otro día fui a un matinal y lo primero que me preguntaron fue “¿Oye es verdad que tu viaje fue Sexo, Drogas y Rock and Roll?” Ahí pensé: ¡Mierda llegué a Chile! Es como que el periodista cree que va a ser más cool porque me pregunta esa estupidez. Me dio lata contestar y el tipo, Hugo Valencia, arremete y me dice: “Ya pero ¿hubo sexo?” No sé, encontré medio misógino todo ese ejercicio. Podríamos haber hablado del viaje sobre los lugares y las experiencias más que sexo, drogas y rock and roll y no mostraron nada más. Lo peor fue que pusieron una foto de mi Instagram en una fiesta y la reacción de esta persona fue: “¡Ah, no fuiste solo a estudiar allá parece!”Fue una tortura. Faltaba poco para que me hicieran un test de SIDA o un doping. ¿Por qué tengo que pasar por eso? Entonces pensé, igual lo que me pregunten no importa porque soy más que esto. Es como si tuviese que andar dando explicaciones por mi forma de ser. Lo que pasa es que les gustaría que yo fuera más callada, no me debería reír tan fuerte, no debería tirar tallas, no debería decir ni una chuchá’. Entre lo machista y la envidia, cuando te pueden hacer bolsa te hacen. Igual en redes sociales me apoyaron mucho, un chico me dijo que en nombre de todos me pedía disculpas por la idiotez a la que me sometieron. Yo creo que antes no hubiese estado tan preparada, podría haberme picado. Pero esta vez lo tomé a la ligera porque en realidad no me interesa. Me desenvolví sin faltar el respeto a nadie.

-Los periodistas de farándula siempre te atacan mucho y critican constantemente tu estilo de vida. ¿Qué piensas de eso?

A veces cuando me invitan a algún programa o algo me llega a dar miedo lo que me van a preguntar. Se instauró en algún minuto ese abuso. Como si yo estuviese haciendo algo malo. Acá cualquier cosa que hago siento como si estuviera haciendo una maldad.

-¿Por qué crees que te juzgan tanto?

Les molesta sea libre, hago lo que quiero y la gente me quiere igual. Me va bien, me divierto, tengo una familia que amo, etc y hay gente a la que eso le da mucha rabia. Hay muchas personas que son infelices con tu felicidad. El Pollo Valdivia siempre me lo decía “La gente envidia tu libertad”. Y creo que por ahí va. Soy libre, si quiero canto, si quiero grito, si quiero bailo. Y además que no tengo vida privada, después de “Tres son multitud” todo cambió, pero yo seguí siendo la misma. Hoy no tengo privacidad y además, soy libre entonces como que la gente te conoce y se toma atribuciones. Te están mirando todo el tiempo, preocupados de si comiste o no, cuánto estás bebiendo, qué cara traes…

– ¿Y no te dan ganas de mandar al carajo a esas personas?

¡Uf, claro! El otro día un tipo me puso en una foto de Instagram que mi viaje “había sido súper guachaca”, así en tono irónico. Me dieron ganas de decirle un montón de cosas pero al final respondí “¡Si! ¿Y qué?” Igual es heavy, porque es como si no soportaran la envidia, les hace tan mal que llegan a escribírmelo. Creo que uno a veces piensa cosas pero de ahí a llegar a escribirlo es como mucho ¿no? Hay gente me ha tratado pésimo en redes sociales, me han insultado y no entiendo qué les pasa. Por eso me sentí bien en el viaje, era yo misma y nadie me juzgaba, al contrario.

Todo el mundo vivía en otra conexión, por ejemplo la ciudad estaba revolucionada con el Primavera Sound y el lunes llegaban atrasados a la pega y bueno porque el fin de semana había sido intenso pero nadie te molesta si tu sabes que cumples con tus cosas. O por ejemplo, si son las 12 del día y te tomas una caña de cerveza, eso es normal la gente es más relajada. Imagínate acá estas en esa misma y si alguien te ve inmediatamente te apunta, dice que eres alcohólico. Hay que ser libre y hacer lo que uno quiere.

-¿Eso le falta a la sociedad chilena?

Si es muy conservadora. Y yo igual soy un poco conservadora en algunas cosas, en mi familia las parejas se casan, yo misma estuve a punto de hacerlo pero tomé una decisión súper valiente por la que me siento orgullosa. Si tu me preguntas si me gustaría tener una familia, te digo que claro que sí pero si no la tengo no me voy a echar a morir.

-El tema es que esa situación que tu vives no solo te pasa a ti porque eres un rostro conocido, ya que a cualquier mujer que decide por sí misma cómo vivir su vida y se sale de las estructuras es inmediatamente puesta en jaque, discriminada, la gente cree que tiene derecho a opinar de sus elecciones. Tienen un nivel de patudez impresionante.

Si claro, es que en esta sociedad las mujeres deben comportarse de una sola forma para ser aceptadas de lo contrario te tachan de loca. Los locos son ellos que no dejan vivir en paz a los demás. Basta de tanto machismo.

-La sociedad quiere que las mujeres se comporten como si fueran todas condesas.

Y esas son las peores. Yo desconfío de la calladita, sentada con las piernas cruzadas. Nadie es perfecto.

-¿Algunos recomendados de Europa?

¡Sí! Bas Kosters que es el diseñador del vestido que usé en la gala de Sanficque es un seco de Amsterdam. En Barcelona conocí a una catalana, su marca es Esmeralda Negra y hace unas chaquetas muy locas igual.

-¿Planes?

Ahora lo que quiero es armar algo más concreto un negocio, porque sé que no siempre voy a ser joven y quizás después no pueda vivir de mi imagen. Esto no dura para siempre. Debo capitalizar lo que he hecho.

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Directora Sour Magazine. Periodista amante de la cultura y las artes. Durante más de 8 años trabajó como editora periodística en el área de Estilo de Vida de Betazeta, con gran alcance internacional. Cree firmemente en que la democratización y desarrollo del arte nos garantiza una transformación social. En Instagram: @Dleigthon. En Twitter: @Dleigthon

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