Cultura
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André Demichelis, escritor argentino: “No quieren a la gente reunida, alegre, pensante, crítica”

A André Demichelis lo conocí un martes con olor a miércoles en el Pacha, un bar que estaba escondido por los límites del Abasto y que ya no está más porque lo demolieron.

Hablamos brevemente, luego sacó de su mochila algo y me lo regaló: era un librito que tenía como portada una ilustración de una niña en una habitación sentada sobre un cubo azul, hecho por Jazmín Kullock. En blanco y con letras escritas a pulso, lo único que se podía leer era el título del libro: Martes.

En la casa-bar donde nos conocimos había un piano y dos o tres guitarras. Andrés se fue a las teclas y siguió la conversación desde la esquina con un Mi Mayor. No recuerdo qué balbuceé con las cuerdas, pero terminamos hablando canciones de Radiohead que ninguno de los dos nos sabíamos muy bien. Unas semanas después, el Pacha desapareció. Probablemente, un día martes.

Los viajes que evoca André en sus textos transmiten magia, porque están conectados al presente que él vive o imagina o tuerce a voluntad, con amigos que celebran su cumpleaños todos los días o cucarachas que acarician con sus antenas al humano que las quiere matar con cloro.

Activo participante de ciclos de lecturas en el circuito under bonaerense, hace unos meses sacó un nuevo librito: Rayo.

Si quieres perderte por Buenos Aires, te recomendamos leer Guía Té. Ahí estará André, haciendo música con las palabras esperando el reencuentro con su mochila llena de historias para compartir(te).

-¿Cómo surge la idea de escribir Guía Té y de qué se trata?

Guía Té es una guía para perderse por la ciudad. Son historias sobre colectivos (micros). Historias que suceden arriba del colectivo, o abajo. Cada línea de colectivo tiene una vida propia, un mito, una historia que identifica al colectivo, o a sus pasajerxs, o al chofer. Y esas historias las reparto en formato postal, de un lado la historia y del otro lado una ilustración que hacen amigas y amigos. Cuando vivía en Wilde, pasaba gran parte de mis días viajando en el 24. Dormía en el viaje, comía, leía, escuchaba música y miraba lo que pasaba. De ahí fue que empecé a imaginarme cosas, de los pasajeros, del chofer, de las calles y barrios por los que pasaba el colectivo. Y todo eso lo escribí. Luego surgió que una periodista de un diario online me preguntó si tenía historias para publicar y le comenté de Guía Té. “Cada historia debería ir con un dibujo” me dijo. Entonces empecé a pedir ilustraciones a amigas y amigos. Y se empezaron a publicar en ese diario. Hasta que el dueño del diario se fue a otra vida, se tomó el colectivo hacia la eternidad, y la sección se bajó como una barrera de tren. Entonces decidí seguir yo con la guía, en formato impreso, en postales. Y empecé a repartirlas por bares, colectivos, subtes, fiestas, recitales. “A voluntad” decía y me daban monedas, o cerveza o abrazos. Y siempre, al ver su colectivo entre las postales, gritaban “¡el 71! Este me llevaba a lo de mi abuela” o “con este viajaba a la secundaria”.

-¿Cómo llegaste a la literatura?

Empecé a escribir desde chico. Lo primero que hice fue un cuento muy largo en el que un chico quería matar a su hermanito bebé. Mi tía Susana lo leyó y me regaló un diccionario de sinónimos y antónimos. Al tiempo empecé a leer mucho Stephen King. Volvía corriendo de la escuela y me encerraba en el cuarto, bajaba las persianas y, en la oscuridad, ponía un cassette en la casetera, le daba play y ponía pausa, eso generaba un zumbido. Subía el volumen al máximo, así el zumbido tapaba los ladridos del perro del vecino y los gritos de los patios. Me acostaba y leía horas. Fueron años de leer sólo Stephen King. Y un día mi hermana medio que se enojó porque sólo leía a Stephen King. Y me dio un libro de Dostoievsky. Consiguió que abriera las persianas. Hasta salí al patio. No escribía mucho en esa época, pero sí leía todos los días. Un libro que recuerdo fue El desorden alfabético, de Juan José Millás.

-¿Cómo es tu proceso creativo?

Tengo una libretita en mi mochila. Ahí escribo cosas que escucho, se me ocurren o me cuentan. Anoto rápido y la guardo. Y cuando llego a mi casa agarro la libretita y escribo en word. A veces dejo reposar las historias mucho tiempo, y otras apenas la escribo ya siento que están bien así.

-¿Cuáles son tus influencias?

Me influencio leyendo todo lo que cae a mi mano. También me influencio con series, o películas, o lo que sea que me motive. Charlar con amigxs. Escuchar anécdotas, o reírme. Conocer a Arturo Bandini me hizo muy bien, lo quiero mucho. Michael Scott, El hombre que fue jueves, El ángel gris y Ricardo Colautti.

-¿Cómo defines tu trabajo?

Inconstante. Pero de esas inconstancias que si se vuelven constancia quizás aburren, y si las abandonamos sería una catástrofe personal.

-¿Cómo podemos acceder a tu trabajo?

Siempre ando con libritos y postales en la mochila. Si me ven caminando por la calle o sentado en un bar, o viajando en el tren, deben acercarse por un rincón, sin que yo les vea, se acercan y una vez al lado mío me miran fijo, sin pestañear. Yo haré un gesto imperceptible, como diciendo “es tiempo”. Y abriré mi mochila. Y sino por internet 😀 Guía Té en Facebook. 

Sociedad y cultura: “No quieren a la gente reunida, alegre, pensante, crítica”

-¿Has estado en Chile? ¿Has escrito algo sobre Chile?

Hace unos años seis años me fui de viaje a Bariloche, a visitar mi hermano Agustín, a Vero y a Julia. Sacamos pasaje de tren con Piki. El tren iba hacia Bahía Blanca y de ahí pensábamos tomarnos el tren patagónico, de Viedma a Bariloche, que sólo sale una vez por semana, los viernes. El jueves 6 de diciembre de 2012 fui a buscar a Piki a su casa en Valentín Alsina. Apenas bajé del 85, la lluvia era torrencial, en las esquinas la inundación me llegaba por la cintura. Jamás llegamos a Constitución. Así que tuvimos que sacar pasajes para el día siguiente, día viernes, por lo que perdimos el tren patagónico. Bueno, a mi hermano le dije que iba a pasar las fiestas a Bariloche. Llegamos en febrero. ¿Qué pasó en el medio? Hicimos dedo, vimos guanacos, dormimos detrás de las YPF, le cebamos mate a camioneros, nos contaron anécdotas de ñandúes, vimos la costa atlántica desde la ruta 3, nos enfermamos, tomamos té, cruzamos en barcaza a Tierra del Fuego, vimos el sol iluminar hasta las 12 de la noche, vimos amanecer a las 3 de la mañana, nos charlaron de castores, el viento nos volaba, volvimos al continente, cruzamos a la Carretera Austral, en Chile, comimos muchas cerezas, vimos israelitas hacer dedo, nos levantó un alemán y nos convidó whisky a la luz de las estrellas. Fue un viaje hermoso. Piki tenía que volverse. La vi subir a un micro (bus), cerca de los siete lagos, y empecé a lagrimear, nunca lloré tanto. Se iba ella, pero con ella también se iba una parte mía. Mi pecho se agitaba fuerte. “Ahora sigo solo” pensaba. Ese viaje fue una de las experiencias más gratificantes que tuve. Sentí que había crecido, lo sentí en el cuerpo, en la mente. Y a la vez me sentía más niño que antes, había recuperado una inocencia perdida hacía mucho tiempo. En uno de los viajes en Chile, un camionero nos levantó y nos dio chocolates. “Ahora van a conocer las minas de oro en las montañas” nos dijo y nos llevó por un camino de tierra, hacia la cima de la montaña. Allá arriba vimos hospitales, escuelas, comedores. “¿Ven esa puerta?” y señaló la montaña: “son túneles secretos que llegan hasta Santiago”. Y nos contó que por ahí se llevan el oro. Otra tarde jugué a la pelota con unos chicos en una plaza y nos llevaron a un bosque escondido: “acá pueden dormir” dijeron y nos pidieron tabaco. No teníamos papelillos y se fueron corriendo. Al anochecer volvieron con una biblia. Arrancamos las hojas y fumamos en silencio.

-Es fuerte lo que está pasando en Argentina hoy con la cultura, en Chile y el resto de la región pasa algo similar. ¿A qué género literario o tipo de relato lo relacionas?

Mh. ¿Tragicómico?

-Macri está prohibiendo la expresión artística en la calles y quitándole recursos al arte. ¿Por qué crees que está tomando estas medidas?

Creo que lo que quieren hacer con la cultura, con las expresiones artísticas populares, es muy parecido y tiene mucho que ver con lo que le hicieron a las plazas: enrejarlas. No quieren a la gente reunida, alegre, pensante, crítica.

-¿Has escrito sobre temáticas ligadas al feminismo? ¿qué piensas sobre el papel de la mujer en la sociedad?

Creo que es un avance muy importante el que se está dando, y que es imprescindible que se dé. Y en ese aspecto tengo mucho más para leer, escuchar y aprender que para decir.

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