Arte, Cultura
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Eli Neira: “Hablar de Apostasía es abrir una puerta a liberarse de las instituciones que te oprimen y eso no lo quiere el Estado ni la Iglesia”

Fotografía destacada: Sarah Jane Pan

Eli Neira es conocida por sus provocadoras e intensas performances, donde el cuerpo desnudo suele ser el protagonista de la expresión. Portadora de un mensaje político y social esta periodista de profesión no está dispuesta a encasillarse buscando siempre una nueva inspiración que le permita romper con el orden establecido.

La autora de poemario Abyecta (2003) y HOCICONA (2017) -libro que reúne crónicas y columnas publicadas desde el 2009 para diversos medios digitales así como textos leídos en conferencias y manifiestos de sus performances-, hoy plantea su trabajo artístico desde la acción, ya no solo como creación o montaje de una obra sino más bien la expresión de rebeldía adueñándose conscientemente de su humanidad y cuerpo para manifestarse en contra del abuso sistemático.

Eli por estos días plantea la idea de la Apostasía, renuncia a ser miembro de la iglesia Católica como una nueva revolución que desafía a las instituciones más allá de lo religioso. Algunos de los planteamientos de esta iniciativa son presionar para que el Estado sea realmente laico y que la iglesia no interfiera en políticas públicas como lo son, por ejemplo, la ley de aborto e identidad de género, entre otros. En Argentina en agosto pasado se agruparon diversas organizaciones para realizar una Apostasía colectiva que convocó cientos de interesados. ¿Es posible que en Chile se logre generar un llamado a acción en torno a este recurso?

Conversamos con Neira sobre esta nueva propuesta que desafía siglos de sometimiento social.

Fotografía: Emanuel Joel.

-¿Cómo llegaste a la Apostasía?

Yo llegué a la Apostasía a través de la Pao una activista trans que conocí en Buenos Aires cuando viví allá. Ella fue la primera persona que me habló de este recurso que es una medida legal que en virtud de la libertad de culto te permite des-inscribirte de la iglesia católica, a propósito de que esta hizo costumbre que a los niños los bauticen cuando nacen. A mi me pareció muy interesante porque yo venía cuestionándome este tema a propósito de la muerte de hija de perra donde fue muy chocante cómo el ritual católico invadía la muerte de un artista que toda su vida fue anticatólico. A mí me resultó muy fuerte. Cuando supe lo de la apostasía pensé en lo interesante que era como micro-movimiento político. Digo micro porque mucha gente cree que es muy simbólico, que no se nota, pero si tu haces que toda una ciudad o todo un país haga la Apostasía, la Iglesia Católica se derrumba, se va a la mierda. Porque qué pasa si tu no tienes inscritos, es como un club. Un club sin socios no funciona, ahora está tan naturalizado en nosotros pertenecer a la iglesia católica por bautismo que nadie se lo cuestiona. Y nadie se para a pensar que por ejemplo en Argentina la Iglesia Católica recibe un subsidio por fiel inscrito.

-¿En Chile pasa lo mismo?

Acá no lo sabemos aún, no ha sido fácil averiguar porque también hay mucho secretismo con todo esto. A ellos no les conviene que se sepa y que se haga masivo. En Argentina se hizo muy popular a partir de los movimientos con el tema del aborto. Entonces es una forma de protestar. Estamos hartos de que la iglesia católica se meta en nuestros cuerpos, de que opine, ejerza presión y tenga poder. Se organizaron y realizaron Apostasías masivas, había un tipo en la calle con una mesita buscando firmas y se encargaba de concretar los trámites. Fue tan grande le movimiento que se logró que el Papa Francisco sacara una declaración hace poco tiempo atrás el llamaba a la iglesia católica argentina a no usar este subsidio. No es que la Apostasía no tenga un peso, si lo tiene pero debe ser masiva. Alguien tiene que empezar.

-He hablado con personas civiles sobre este tema, no activistas ni miembros de ningún grupo disidente, y la gente me dice que llega un momento en que les da miedo…

Claro que te da miedo, si es enfrentarte a siglos y siglos de dominación. O sea cuando yo entré al arzobispado de Valparaíso me di cuenta que tenía miedo, no encontraba la entrada, había muchos mecanismos inconscientes en mi cabeza comenzaron a bloquear la situación, porque es un acto emancipatorio, no es tan simbólico. Porque la opresión también es simbólica. No hay que menospreciar el orden de lo simbólico. La bandera es un símbolo y ya vemos cómo estamos. Te da miedo porque hay barreras, yo hablando con el Víctor Hugo Robles, el Che de los Gays que fue el primero que apostató hace unos años atrás y él tuvo que contratar un abogado porque para poner un recurso de amparo porque lo que hizo el arzobispado de Santiago fue no entregarle la respuesta porque según la ley la Iglesia Católica tiene un periodo de tiempo para eso, es como una carta.

-¿Tu estás en ese proceso?

Si. La carta entra en un mecanismo de invisibilización, no es un trámite muy común. Antiguamente las personas que apostataban eran quienes necesitaban salirse de la iglesia para por ejemplo casarse con un pastor judío, pero no como protesta por los abusos de la iglesia católica, como protesta por su postura frente al cuerpo de la mujeres, al aborto, al SIDA, los temas de género, etc. Que es lo que me parece a mi más candente en este momento, es una herramienta pequeña pero puede ser muy poderosa para demostrar el descontento, para realmente hacer sentir y temblar estos cimientos. Esta la mañana hablaba con Víctor Hugo y le decía “es como ser una termita, son unos pilares tremendos de miles de años de dominación, pero si como termita hacer bien tu trabajo junto a otras vas a terminar horadando eso y eso es lo que queremos que la gente pueda ver y entender. Si fuera tan inocente la apostasía la Iglesia Católica no la tendría tan oculta. Y no sería tan difícil hacerla.

-¿Cómo haces el seguimiento de tu proceso? ¿Llamas por teléfono, vas para allá?

Llamo constantemente, presiono. Es lo mismo que cuando uno busca a un desaparecido. Ahora esta acción yo la pensé en un conjunto de acciones que yo llamé “Micropolíticas de la resistencia” que tienen que ver con cosas que uno puede hacer en el presente con el cuerpo y nada más para poder generar un contrapeso al sistema, bajo la idea de que estamos en un sistema totalitario, de que el Capitalismo se lo come todo, sentimos que no hay salida. Pero si tu te paras a pensar hay pequeñas salidas que tienen que ver con bio-políticas. Por ejemplo yo comencé con la abstinencia, porque también yo me di cuenta que tuve mucha oposición, de todas partes, y dice por qué a la gente le importa tanto que yo no tome. Y comencé a darme cuenta que hay un montón de cosas naturalizadas como usar auto, tener una casa, marido, hijos, beber… ahora conscientemente fui apostando por estas pequeñas rebeldías que a la larga no son pequeñas, configuran un cuadro de muchas rebeldías. Estas son antisistémicas porque van en contra de estos mandatos invisibles que el sistema ejerce sobre ti y quienes te rodean también. Estas micro políticas de la resistencia generan en mí un cuadro general de pequeñas oposiciones que yo si pudo hacer y que van de a poco emancipando con respecto a cosas tan simples como el azúcar, cómo ocupar la mínima cuota de poder que el sistema te deja que es la posibilidad de elegir si o no. A propósito de esto mismo recordé una charla que tuve en Bolivia con la socióloga Silvia Rivera Cusicanqui sobre el empoderamiento y ella me decía que le daba mucho sentido las huelgas de hambre de los presos políticos mapuches porque piensa cómo es posible que un campesino pobre, indígena que podría estar dentro del extremo del desempoderamiento, preso, procesado bajo ley antiterrorista donde ya no le cabe ningún derecho. Esa persona aún así capaz de escoger si come o no. Es tan poderosa esa cuota de poder cuando la usa que el Machi Celestino Córdova logró revertir toda la maquinaria de poder del gobierno. Creemos que el sistema nos envuelve pero el sistema también somos nosotros. Con cada acción reafirmamos o nos alejamos del sistema. Esta es para mi una estrategia de micropolíticas. El activismo no es una obra que yo puedo colgar, es una red mucho más invisible pero poderosa de una forma de relacionamiento con el mundo. En cuanto el mundo como una fuerza totalitaria. Siempre va a existir un escape.

Fotografía: Loen Montefusco

-Si más gente tuviera la conciencia de su poder en el sistema seguro las cosas cambiarían más rápido de lo que pensamos.

Eso es lo que creemos muchos de los que estamos en el activismo, ya no podemos pensar en un gran cambio articulado por las empresas por los gobiernos porque eso no es posible, eso no va a ocurrir. El gran cambio será solo la sumatoria de microcambios de todos los que estamos debajo de la pirámide. Es el momento exacto para pensar esto, para descubrir qué salida me deja el sistema, para yo poder articular mi humanidad y mi libertad. Para poder diseñar mi vida. Toda esta idea a mi me vino en un momento de gran crisis con la performance, a finales del año pasado e inicios de este tuve una crisis profunda con el lenguaje y el arte; sentí que este estaba tan contaminado con el neoliberalismo por esto de las competencias, los artistas, el FONDART, eso de “yo te piso”, “yo te cago” y toda esa mierda que pensé que para mi no tiene sentido seguir haciendo arte. Necesitaba darle una operación mayor. Y me puse a pensar en esto las micropolíticas de la resistencia. Ya no quiero hacer el esfuerzo yo por estar dentro del circuito, porque además te lo cobra tan caro porque tienes que dedicarle toda tu energía a postular obras, financiamiento, concurso y se te va la vida. Yo ya no quiero vivir así en esa rueda, en esa carrera, porque claro te lo tomas como una carrera y el arte no puede ser una carrera al menos para mi.

-¿Qué es entonces?

Uf, es una resistencia.

-Finalmente si sigues avanzando y logras captar nuevos adeptos quizás la transformación puede ser más profunda.

Claro, también tiene que ver con que uno en algún momento se para a pensar ¿para qué hago arte? ¿a quién quiero comunicarle qué cosa? Primero hago arte para mí quiero cambiarme y comunicarlo, y después te das cuenta que ese mensaje queda encerrado en un muy pequeño grupo de hiper-privilegiados que después ni siquiera se toman el trabajo de leerlo, tus pares están más pendientes de qué movimientos tu hiciste dentro de esta carrera porque estamos tan contaminados por el neoliberalismo y sus ideas que en realidad a nadie le llega el mensaje filosófico que hay detrás, a nadie le llega el conocimiento que el arte encierra. Lo que le da estatuto al arte es que encierra un tipo de conocimiento muy poderoso no racional que es muy fuerte. En la medida que la industria del arte se come la actividad del artista y genera estos mega egos individuales…

-Es que es estatus lo que la mayoría busca, no veo real apreciación de la obra…

Estatus y poder, entonces se infla al individuo y el individuo como concepto está en una crisis profunda. Si seguimos pensando como individuos cagamos, se nos acabó el planeta, la familia, todo. Estamos en un momento tal y son tantas las crisis que nos rodean que tenemos que repensar todo partiendo por esta idea del yo, yo artista, que es un individuo que nace en la Revolución Francesa, es una idea muy occidental que está por sobre la comunidad y que genera este tipo de artistas que es un egoísta, ególatra, insensible, que yo odio y no quiero convertirme en eso. Revisando todo lo que hay que analizar, el artista como el sujeto dotado de ciertas características especiales, de ciertos dones, talentos excepcionales, belleza, etc. Eso no va más, no puede ir más. O el artista vuelve a la comunidad o muere como sujeto activo dentro de su tiempo histórico. Estamos en un momento que reclama que la creatividad vuelva a estar en pos de lo social.

-Todo está en crisis…

Todo. Uno ya no se puede sentir mujer como antes, el artista está en crisis, el individuo, las formas de vida de las familias heretonormativas. El cambio va a devenir más rápido de lo que creemos. El cambio ya está sucediendo y es urgente. Cuando tu encuentras masas de personas migrando como lo que va a pasar en Quintero y Puchuncaví porque la contaminación se los comió porque no tienen agua, etc. Como cultura el artista la única posibilidad que le queda en este nuevo mundo en crisis es repensar todo. El arte la única función que tiene dentro de una comunidad es ser el ojo de la conciencia, se supone que el artista ve lo que otros no ven. Cuando estás en el mainstream con un ego hipertrófico, dentro de una estructura de poder y una burocracia tal que te nubla ese ojo.

Fotografía: María de los Ángeles Sanchez.

-Que interesante como haces la transformación de tu obra que es la performances en público lo transformas en algo que de alguna manera se hace más íntimo, ya que a diferencia de antes no lo estás haciendo de frente a un público, sino en tu vida desde dentro.

Yo creo que tiene que ver que afuera los escenarios están tan hostiles e inhóspitos que a mi no me quedó otra alternativa que empezar a volcar mi creatividad y rebeldía hacia territorios cada vez más íntimos que es el cuerpo y sus funciones. Cómo yo en tanto cuerpo de una mujer habita su aquí y ahora. Para mi tiene que ver con que ya el último escenario donde puedes ejercer esta creatividad y libertad es tu cuerpo porque todo lo demás está contaminado por lógicas, estrategias y culturas patriarcales.

-Finalmente, a pesar de esta transformación de tu trabajo, tu cuerpo ha sido tu medio de expresión, sigue siendo muy coherente este camino hacia adentro. Es lo natural que iba a ocurrir.

El cuerpo escénico existe para otro, pero esta guerra interior es uno con uno mismo, ahí está el gran escenario. Esto plantea grandes desafíos, ¿cómo lo distribuyes como mensaje? ¿Cómo lo haces obra? Hasta el momento para mi lo estoy resolviendo echando mano a todo lo que he aprendido en el camino, desde la crónica cultural hasta el video, para dar cuenta de esto. En este sentido es importante reconocer que no soy yo haciendo la apostasía, soy yo inserta en un movimiento de apóstatas. A mi me interesa mucho desmitificar el concepto del artista como alguien que crea cosas, yo creo que lo que hacemos es renombrar. Recombinar, a veces ni siquiera eres consciente de eso. El criterio de autoría lo genera el mercado del arte. Estas micropolíticas deben ir generando alianzas con otros activistas como con el Víctor Hugo Robles. Yo creí viendo a Pedro Lemebel y Victor Hugo como los más valientes y creativos, recuerdo que yo estaba en la universidad y para mi eran los que rompían todas las reglas. Entonces para mi hoy es un honor poder trabajar juntos en este activismo.

-¿Cómo fue el día que creaste el trámite?

Primero tenía re averiguar dónde me habían bautizado, mi hermana se acordaba que era en una de Providencia en Santiago. Me llevé la sorpresa que ahora era la parroquia de la iglesia de los milicos. Entonces todo comenzó a ser más fuerte, obvio que con mayor razón me quería salir de ahí. No tuve grandes problemas en pedir la fe de bautismo. No había información al respecto. Averigüé en el arzobispado de Valparaíso, me demoré unos 15 días en conseguir toda la información. Llegué ahí y es un edificio impecable, yo creo que es el edificio más limpio de Valparaíso. Es como otro mundo, no había nadie, te piden el carnet para entrar. La notaria eclesiástica estaba muy enterada, me pasa un formulario y comienza a enumerar un montón de consecuencias que venían con la Apostasía. Era gracioso porque me las nombraba como que fuera algo súper grave, por ejemplo me dijo que si acaso yo sabía que haría un crimen eclesiástico. Entonces yo pensaba que era demasiado exagerado hablar de crimen por salirme de la iglesia, yo creo que un crimen es la pedofilia, no lo que yo quiero hacer. Me preguntaba si estaba en mi sano juicio y que no podía participar en ningún sacramento. Y agrega que no podré tener sepultura católica, justamente ese era el punto que había motivado en mí este trámite, no quiero que la iglesia se apropie de mi muerte. Yo no quiero a un cura diciendo “Despedimos a la hermana Elizabeth…”, yo no soy hermana de él, no me interesa que eso ocurra. Me parecía abominable que tu cuerpo esté muerto sin posibilidad de reclamar y que haya un cura apropiándose del ritual de la muerte.

-¿Tu crees que ella en algún momento intentó que no hicieras la Apostasía?

Sí.

-¿Te dijo algo?

Me preguntó varias veces si yo estaba segura lo que yo estaba haciendo. Yo creo que ella sentía que esto era algo así como un juego, como si yo fuera una niña irresponsable y que no sabe en lo que se está metiendo. Yo sentí que usó conmigo un tono muy intimidatorio, porque si yo no supiera que la figura del crimen eclesiástico no existe, yo me quedo para adentro, habría pensado que me iban a llevar presa o algo así grave. Luego firmé y le pedí una copia del documento, cuando tu vas a cualquier notaría y firmas algo te dan una copia. Y me responde que no hay copia y tampoco me permitió sacarle una foto al documento. Te cerraban todas las posibilidades de que tu tuvieras un feedback. Era como un secretismo como si estuvieras haciendo algo muy atroz, es como ya lo hiciste pero que no se difunda. Cuando salí pensé que realmente esta gente vive en otro Universo en uno paralelo. Sentí una extemporalidad, era como firmar un documento con Luis XV. Creo que pocas veces viví con tanta consciencia darme cuenta que hay instituciones que funcionan con lógicas completamente arcaicas. Lo que yo quiero lograr es instalar el tema.

-El tema está instalado, hay mucha gente preguntándose cómo hacer este trámite.

Si tu buscas apostasía Chile vas a encontrar una página donde te guían. El tema es que como se comenzaron a hacer apostasía la iglesia te obliga a hacer su propio documento. Para mi era importante que la iglesia supiera que yo me quería salir del culto por sus actos y no decir cualquier motivo para salir rápido del trámite.

-Es un tema tabú y la gente tiene poca información.

Claro porque hablar de apostasía es abrir una puerta a liberarse de las instituciones que te oprimen y eso no lo quiere el Estado ni la Iglesia. También tienes que tomar en cuenta que tu como cifra eres un número que ellos usan a su favor. Porque así tienen peso y pueden incidir en las políticas públicas ya que la cantidad de fieles es mayoritaria. Pero si este número disminuye de manera estadística se demuestra que ya no tienen tanto poder. Si pasan de 10 millones de inscritos a 5 millones sería un gran golpe. Si tu piensas el mecanismo del bautismo es completamente abusivo, eres una guagua, no puedes decidir y tus padres están obligados ha realizar el sacramento para ser aceptados en la sociedad y/o para luego inscribirte en un colegio católico que son los entre comillas mejores, al menos en la época cuando yo era pequeña. Es una lógica de abuso. Lo mismo que los funerales, cuando tu contratas un paquete tumba este viene con una misa católica incluida. La iglesia coloniza espacio de los cuerpos de las personas en los momentos en los que no podemos decidir que es cuando nacen y cuando mueren, o sea siguen abusando de los cuerpos.

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Directora Sour Magazine. Periodista amante de la cultura y las artes. Durante más de 8 años trabajó como editora periodística en el área de Estilo de Vida de Betazeta, con gran alcance internacional. Cree firmemente en que la democratización y desarrollo del arte nos garantiza una transformación social. En Instagram: @Dleigthon. En Twitter: @Dleigthon

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