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“Casa de Muñeca”: Rocío Hormazábal ahora se transforma en una Barbie

“Les presento mi hogar, lugar ideal, mi zona de confort”, comenta Rocío Hormazábal en la descripción de su nuevo proyecto en el cual se la puede ver convertida en una mujer diminuta junto a muebles en una “Casa de Muñeca” justamente el nombre de la serie de fotografías o también al revés el mobiliario pareciera tener escala real al poner al mismo nivel a una protagonista superpuesta en la imagen.

La fotógrafa chilena es también autora de “Calendario Chica XXXXXL” el cual tuvo gran repercusión mediática debido a la capacidad de provocar que ha logrado Rocío en el desarrollo de su obra y en su lucha contra la gordofobia.

“Casa de Muñeca” de Rocío Hormazábal (2019).

“¿Qué soñábamos cuando jugábamos a las barbies? Cómo un juguete nos invita a proyectarnos como una mujer ejemplo de independencia y perfección frente a la sociedad?, CASA DE MUÑECA nace con el fin reflexionar sobre la posición de los cuerpos disidentes, gordofobia y la cosificación de la mujer en relación a cómo el machismo y sociocultural se nos idealiza. Y trabajando con la dinámica del autorretrato, una mujer robusta interactúa en estas escenas, imagen que muchas veces es rechazada social y culturalmente”, agrega la descripción de la serie.

Conversamos con Rocío sobre este nuevo desafío que, además, de hacernos recapacitar sobre los cánones de belleza establecidos que cosifican a la mujer idealizándola físicamente, invita a los más pequeños a analizar sobre estos cuestionamientos a través de los llamativos juguetes.

-Te refieres a “la marginalidad que vivimos las personas obesas”, me parece muy interesante ahondar en este punto ya que hace alusión a una cuestión básica del ser social que es poder mantenerse y no todos tienen las herramientas para armar emprendimientos, ni microempresas. ¿Podrías profundizar un poco en esta idea y/o comentar alguna experiencia en que te hayas visto segregada por tu aspecto físico?

Yo entré a la escuela de artes visuales de la U. de Chile pensando en que luego me cambiaría a la carrera de teatro en la misma Universidad, así fue como me inscribí de las terceras para dar la prueba especial que había que dar para entrar, éramos alrededor de 300 personas postulando. Yo tenía 18 años y aún tenía muchos pudores y reparos con mi cuerpo, me habían dicho que como requisito debía presentarme con traje de baño a dar las distintas pruebas. Me preparé mentalmente para eso y al llegar me puse mi traje de baño y me hice un moño, pero cuál fue mi sorpresa cuando anuncian que todo el mundo debía presentarse con bikini o ropa interior (porque no había que tenerle vergüenza al cuerpo, supongo) yo tomé aire y me fui al baño, me puse mi calzón y sostén, que en ese entonces eran muy poco sexy, y partí a tomar la primera de tres etapas de la selección. No pasé de la primera, simplemente no cumplía con los requisitos. Finalmente, seguí adelante con la carrera de artes visuales pero siempre con el sin sabor de la sospechosa discriminación, y aunque no logré estudiar teatro de manera profesional siempre pensé que los papeles que me darían serían de “la nana”, “la monja”, “la vecina copuchenta”,  “La gorda golosa”, etc. De todas maneras ahora trabajo actuando ya que me formé en una compañía de teatro callejero casi 9 años , donde me acogieron dándome distintos papeles y también me daban la libertad de crear mis propios personajes, pero eso se dio en una compañía independiente, no en la tele.

A veces siento segregación cuando veo que no me salen tantas pegas actuando porque veo que mi cuerpo es una figura muy reconocible y característica, pero si agradezco que me llamen para hacer papeles potentes, como el último para una serie de HBO “Los Espookys” en el cual hago de una pérfida productora de televisión manipuladora y misteriosa, eso no tiene nada que ver con ser gorda, por lo tanto, me llamaron por otras capacidades y cualidad, claro que mi imagen debe ayudar a completar el personaje, pero no es lo primordial. Sí siento que he sido segregada y discriminada, pero veo una luz de esperanza al notar que no siempre me están llamando a actuar para papeles solo por el hecho de ser gorda, ¿el vaso medio lleno quizás? Y es que siento que es súper sabido que a la gorda la discriminan o le hacen bullying en los trabajos o bien simplemente no la contratan en ciertos empleos porque no va con la imagen de la empresa, pero yo me pregunto ¿hasta cuándo vamos a aguantar eso o sufrir por eso? Siento que las gordas debemos dejar de sentir pena por nosotras mismas, la auto compasión suele ser muy cómoda y contagiosa pero no ayuda para nada, debemos ser fuertes y enfrentar el mundo con tesón y la frente en alto.

“Casa de Muñeca” de Rocío Hormazábal (2019).

-Es bien complicado ser activista tanto en Chile como en el resto del mundo. Hoy en día y con el éxito de las redes sociales, hay muchos más ojos puestos en quienes intentan abrir las conciencias. La violencia no solo se ve en una manifestación en la calle sino a cada momento en redes sociales cada vez que se habla de la consigna, el acoso es constante. ¿Cómo haz trabajado el amor propio para continuar en la lucha contra la gordofobia a pesar de las críticas?

Cuando recibí mi primer insulto , crítica negativa por internet (o troleo como se le llama comúnmente) me puse contenta y pensé: “esta surtiendo efecto mi trabajo y se está desenmascarando la gordofobia, la provocación que genero está dando frutos”, sabía que este momento llegaría pero en realidad nadie está preparado para recibir críticas y comentarios crueles de esa calaña. Reconozco que luego de leer varios y anidar la angustia en la garganta en un gran nudo, lloré, de forma desconsolada con mis amigas (4-D). Pero ese mismo día decidí que ya no podía dejarme pasar a llevar por personas que no conozco y no me dan la cara, y que tal vez tienen alguna tranca con ellos mismos y necesitan destrozar al otro para sentirse mejor y superiores. Por mí y por todas mis compañeras gordas, y las no tanto o las que simplemente les cuesta aceptarse, dije no más, no debo flaquear (jaja). Desde entonces es que no leo esos comentarios, simplemente no me interesan porque no me aportan, la verdad no tengo tiempo para eso. Sí tengo tiempo para ponerle atención a las mamás que me escriben pidiéndome alguna palabra de aliento o consejo porque sus hijas están hospitalizadas por intento de suicidio ya que no se aceptan o sufren bullying (hablo en plural porque me ha sucedido más de una vez). También tengo tiempo para escuchar a todas las que me comparten su angustia porque no se sienten bien con ellas, por las chiquillas a quienes les cambió el cuerpo después de parir, a los hombres gordos que les da vergüenza reconocer que les molestan y duelen las bromas sobre su peso o por cómo se ven. Para todos ellos y más tengo tiempo y energía, el resto para la casa por lo oscuro o pal’ barco.

“Casa de Muñeca” de Rocío Hormazábal (2019).

-¿Te has sentido abatida en esta cruzada a la que estás dedicando tu vida? ¿Cómo has salido airosa de esa situación?

Reconozco que alguna vez me sentí un poco agobiada porque de un momento a otro me di cuenta que estaba trabajando con el activismo gordo y me vi en un escenario totalmente expuesta y pública, porque cuando comencé con esto no sabía qué repercusiones tendría conmigo misma, pero si me siento muy atrapada recurro a mi red de apoyo, mis amigas quienes tienen una mirada objetiva y siempre una palabra honesta y sincera para salir “airosa” de alguna situación, y es que a veces siento que mis compañeras más cercanas no nos permitimos sentirnos derrotadas y nos impulsamos para hacernos aún más fuerte para avanzar y hacerle frente a las inclemencias que nos suceden.

-El arte ha sido durante siglos una plataforma para manifestar ciertas ideas disidentes y críticas de la sociedad. ¿Cómo te ha ayudado esta instancia en tu activismo?

Agradezco mucho haber sido impulsada por mis padres a seguir en la veta del arte, ya que ha sido una herramienta fundamental para revelar lo que tengo que decir sobre el activismo. Es una vía bastante llamativa y amable para llegar a las personas y poder difundir denuncias o compartir experiencias con otros. A veces me pienso como una mujer que estudió una carrera fuera del arte, como secretariado tal vez, y tener una vida donde a lo mejor no me de la oportunidad de expresar y decir los que siento por algún medio… y pienso, ¿cómo lo habría hecho? ¿Habría salido del closet de los gordos? Yo creo que habría sido mi vida muy distinta, tal vez sumida en la angustia y el letargo, quién sabe. Y dicho sea de paso, alguna vez sí trabajé de secretaria en una empresa de transporte (unos cuantos años), y fue el periodo donde me puse más creativa como medio de escape a la rutina gris y monótona, entonces decidí hacer más por mi carrera como artista visual y como desde tiempos de la escuela de arte ya trabajaba con la crítica social y cultural al estereotipo de belleza el contenido de mis obras fluyó.

-Los juguetes están siempre presentes en tus propuestas artísticas, más allá de la estética kitch. ¿Cuál es el significado para ti de estos objetos desde la perspectiva artística y como activista?

Los juguetes son objetos de proyección, siempre los siento así, son capaces de transportarnos a otras realidades y nos dan la posibilidad abierta de soñar a destajo. En la performance que he hecho en lugares públicos sobre el femicidio, utilicé zapatos de Barbie porque son de colores y llamativos, de esa forma podría llegar a los niños, se acercaban por curiosidad, yo solo les contaba que cada par de zapatos estaba puesto en nombre de una mujer que había muerto durante el año por femicidio, ellos miran atentos y algunos con interrogantes, pero mi pega llega hasta ahí ya que creo que al adulto responsable le toca abordar el tema y explicarle con más confianza, porque siento que el cambio se puede generar desde los más pequeños.

En la obra CASA de MUÑECA los juguetes están presentes de la misma forma que nos ayudaban a proyectarnos cuando éramos pequeñas, A qué soñábamos cuando jugábamos a las barbis? Qué tipo de vida nos imaginábamos? Los muebles utilizados en estas fotografías son escala Barbie ( 33 cm ) donde presento mi hogar, lugar ideal, guarida y zona de confort que me resguarda de la discriminación y gordofobia, y a través del foto montaje me posiciono como la tan polémica Barbie, muñeca que dictó por años los cánones de belleza que debíamos seguir de forma rigurosa para ser mujeres deseadas y perfectas. En las escenas aparezco con mi fiel compañera Lulú #luluporlacresta quien me acompaña y cual quiltro es leal y sencilla, entonces muestro mi realidad actual superpuesta con la que sería ideal.

“Casa de Muñeca” de Rocío Hormazábal (2019).

Ojo que Rocío ya tiene la primera exposición para mostrar esta serie. Este martes 12 de marzo desde las 19:00 hrs la fotógrafa inaugura “Casa de Muñecas” en la Galería de Artes Visuales de La Pincoya, ubicada en Av. Recoleta 6178 (Santiago, Chile).

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Directora Sour Magazine. Periodista amante de la cultura y las artes. Durante más de 8 años trabajó como editora periodística en el área de Estilo de Vida de Betazeta, con gran alcance internacional. Cree firmemente en que la democratización y desarrollo del arte nos garantiza una transformación social. En Instagram: @Dleigthon. En Twitter: @Dleigthon

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