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Jorge Canales, musicólogo: “Clotario Blest fue a ver a Los Prisioneros indicando que era su deber estar del lado de la juventud reprimida en dictadura”

El 2019 quedará registrado en los anales de la derecha chilena como el año en que conocieron el punk, gracias a la participación de Los Fiscales Ad-Hok en Lollapalooza: muchos fueron los que rasgaron vestiduras por las imágenes proyectadas en el escenario de algunos defensores de Pinochet, que eran atravesados por la misma lanza mapuche que aparece en la portada del disco debut de la banda liderada por Álvaro España.

Dicha incomprensión al fenómeno artístico, no solo demuestra la carencia de empatía con los fenómenos sociales, sino también la complicidad frente al vacío cultural que heredamos luego del 11 de septiembre de 1973.

En cuanto al origen del movimiento punk en Chile, que surge en los 80 como una manera de resistencia al contexto político represivo, Jorge Canales, historiador y musicólogo, nos da varias señales en su nuevo libro “PunkChileNO, 1986-1996: 10 años de autogestión”, donde estudia las herramientas, recursos y espacios que permitieron dar sustento a una escena musical que surgió en un ambiente de carencias culturales y sociales, haciendo especial énfasis en las raíces del movimiento, sus influencias, las herramientas foráneas adaptadas a la realidad nacional, los espacios de encuentro -construidos y recuperados- y, principalmente, los mecanismos de creación y difusión musical.

El libro será presentado el domingo 29 de septiembre, a las 18:00 horas, en TALLERSOL (Portales 2615, esquina Cueto) por el periodista Emiliano Aguayo, autor del prólogo; Dennis Dañobeitía, director de CFA; Jonathan Lukinovic, director de Editorial Camino y su autor, Jorge Canales Cabrera.

Además, se presentarán las históricas bandas Raja Pelá y Vino y Muerte, sumado a una exposición de editoriales independientes.

-¿Cuándo comienza el punk en Chile? ¿Cuál es el hito que marca el antes y el después?

El libro aborda desde el año 1986. En este sentido, el hito que marca el inicio – por lo menos de la investigación- se sitúa en la organización del primer festival de punk que se realizó en Chile en el ex sindicato de taxistas en la calle Aguilucho, en la comuna de Ñuñoa. Es importante considerar que ya existían antecedentes previos; Justiniano ya había realizado un documental sobre el punk local en 1984 con Guerreros Pacifistas, la agrupación OrgasmO ya existía en 1983, así como también, la agrupación Los Vinchukas (1982) -que antecede a Los Prisioneros- es la primera en abrazar este género en su repertorio con covers de The Clash.

-Se dice que el punk en los 80 estaba ligado a jóvenes que venían de familias de un buen pasar económico. ¿Cuánto de real hay en ello y quiénes conformaban este movimiento contracultural?

Algo hay de cierto en eso del buen pasar. Justamente, la que es situada como la primera banda punk, OrgasmO, son compañeros de curso de uno de los colegios más caros de Chile como lo es el Nido de Águilas.
Este movimiento estaba compuesto por jóvenes de diferentes estratos sociales, desde estudiantes de artes a otros que vienen de espacios marginales. La escena se da en sectores que bordean el centro como Matucana 19, El Trolley, Sala Lautaro o el Manuel Plaza. Ya en los 90 los sectores cambian a espacios como El Cimarrón, Tallersol, Serrano 444, entre otros.

-¿Cómo surge la idea de escribir sobre el Punk chileno? ¿Con qué datos nuevos te fuiste encontrando en el camino mientras investigabas?

La idea surge, por un lado, cuando realizaba clases de historia de la música chilena en ARCOS y en la clase de punk solo había literatura de sus cultores –aun no salía el libro La canción punk de Jonathan Lukinovic- y bueno, luego me puse a estudiar musicología y tenía que hacer una investigación y me decidí por este género musical.
Los datos nuevos, creo que fueron muchos, aunque el que más me llamó la atención fue la participación de 2 chilenos en la banda 101’er, agrupación conocida por la participación de Joe Strummer quien luego fundaría la agrupación The Clash. Los medios de comunicación han instalado la idea del “Primer punk chileno” de la mano de Álvaro Peña, dejando de lado a Antonio Narváez, un músico que se desarrolló en Chile hasta el año 1973 circulando por lugares ligados al jazz y al folclore, incluso tocó en La Peña de los Parra. Es importante aclarar que Narváez no se siente identificado con el punk, ya que tiene claro que los 101´er eran una banda de Rock and Roll nacida en una casa okupa.

Otro antecedente importante fue la llegada de los primeros punks a Chile entre los años 78, 79. Estos jóvenes eran hijos de exiliados quienes ya venían con cierto conocimiento de bandas, estos se vinculan con el sindicalista Clotario Blest, participaban de sus reuniones y en las marchas traducían canciones de Sex Pistols y Ramones y las repartían como panfletos en la vía pública. Incluso Clotario Blest asistió a un recital de Los Prisioneros indicando que era su deber estar del lado de la juventud reprimida en dictadura.

-¿Qué bandas escuchaban y qué otros referentes artísticos e intelectuales tenían los punks chilenos y cómo accedían a ese material en dictadura y sin Internet?

En los 80 creo que la banda más mencionada es The Clash, esto tiene que ver con su sonoridad amplia, abordando diferentes géneros que van desde el rock, dub, ska, reggae y rockabilly, recordemos que en esta década el New wave y el punk se mimetizan bastante en el país, muchos hijos de exiliados traían discos y revistas desde el extranjero, de esta forma, y por la vía del casete comienza a circular diferentes tipos de música en sus inicios. Ya en los 90 aparecen bastantes agrupaciones, en este sentido creo que destaca la agrupación La Polla records reconociendo en su construcción discursiva un elemento relevante como influencia para graficar el descontento social de una generación.

-La autogestión es fundamental en el pensamiento anarquista. ¿Eran anarquistas los punks chilenos?

Hay un acercamiento que bordea en cierta medida este pensamiento, el acercamiento de los punks con Clotario Blest algo nos dice, creo que en los 80 se da algo más simbólico: la A en un circulo aparece en diferentes fotografías de la época tanto en rayados y chaquetas, el nombre de la banda Anarkia nace de las frases de Pinochet en el que indicaba que no quería más Caos y Anarquía en el país.
Ya en los 90 se ve un acercamiento más explicito, nace el primer sello discográfico que se reconoce dentro de esta vertiente como MASAPUNK

-¿Es Chile un país de punks?

Chile es un país diverso. El punk se da en espacios que están al margen de la industria y los grandes sellos, ósea no tiene una rotación importante en radios, pero podría indicar que es una escena sÓlida y autogestionada que ha durado por más de 30 años y que se ha ampliado a diferentes instancias donde se junta la música, los libros, discos y diferentes elementos que tienen que ver con la cultura punk. La industria local, en su gran mayoría, apuesta por el Hazlo Tú Mismo luego de la crisis de la industria post 2000, los punks ya a mediados de los 90 lo habían realizado, marcando un antecedente para la historia de la música local.

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