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Carolina Agüero y la intimidad de retratar el proceso de transición transgénero

La fotógrafa Carolina Agüero expondrá como parte de la curadoría “Political Facts” de Judas Galería en la Feria de Arte Contemporáneo Ch.ACO -13 que se realizará los días 18, 19 y 20 de noviembre en el Patio de las Artes del Movistar Arena.

Desde el año 2012 al 2021 Carolina llevó una investigación fotográfica llama “Utopía: Mi Cuerpo no es Mi Cuerpo” en la que retrató la transición física de jóvenes transgénero de su entorno como una acción de reivindicación política, tanto social como individual. Esta es la obra con la que participará en la nueva versión de la Feria Ch.ACO 2022. La artista compartirá el espacio con 37 expositores provenientes de 8 países y su trabajo será parte de las más de 800 obras que se podrán apreciar.

Ch.ACO tiene como principal objetivo difundir y promocionar las artes contemporáneas de Chile. Su razón de ser es descubrir, difundir y conectar a los diferentes agentes del arte y consolidar el sistema en torno a sus mentes creativas, también destaca la interdisciplinariedad como clave en la producción artística contemporánea y que deja dialogar el diseño, la música y la literatura con otras disciplinas tales como la ciencia, tecnología, innovación social, gastronomía, entre otras.

Carolina Agüero es parte de Judas Galería desde el año 2018. Actualmente, la galería representa a 22 artistas que producen de manera descentralizada en Chile. Sin embargo, en la curaduría “Political Facts”, que se expondrá en Ch.ACO, participan las propuestas de cinco artistas: Carolina Agüero, Ana Blanchard, César González, David Manquel y Anelys Wolf.

Cada uno de ellos, desde sus inquietudes, observaciones e intereses, declara una postura política en relación a temáticas sociales actuales en su dimensión local y global que también responde a la línea curatorial de artistas que representa Judas Galerías, dando cabida a obras con temáticas de género y múltiples identidades, crisis medioambiental y reivindicaciones geopolíticas.

En concordancia con la visión contemporánea de la galería, se espera que la exposición de Carolina Agüero cree una tensión en el concepto de perspectiva de género para los asistentes a la Feria.

Conversamos con Carolina para saber más sobre su trabajo de investigación fotográfica.

¿Por qué escogiste este camino a retratar? 

Por una parte, yo también soy lesbiana, es algo que comencé a asumir hace pocos años, ahora tengo 36 años, y lo empecé a asumir dentro del mismo camino que iba fotografiando. El tema transgénero, en particular, lo escogí porque en el 2016 comenzó a haber un nuevo levantamiento político. 

Unos chicos aparecen en Facebook con unos letreros diciendo: ¿Por qué un Juez debe decidir por mi identidad? También sucedía que llegaban al hospital y no los atendían porque llegaban como mujeres y al desvestirlos eran masculinos. Era todo un proceso y muchos de los chiques trans se morían dentro del intento de que los atendieran porque también pasa que se ponen muchas hormonas.

Entonces, al sobre exagerar la cantidad de hormonas pueden tener derrames cerebrales y otras consecuencias, pero en ese tiempo no había mucha conciencia del tema, en realidad a nadie le importaba y por esta razón pasaban los accidentes en los hospitales públicos. 

En base a esto, me di cuenta de que faltaba mucha educación dentro de la sociedad, incluso, a mí me faltaba educarme y por eso seguí la temática de los chicos transgénero. Me empezó a llamar la atención que tengas que pedir permiso para ser quién tú quieres ser. 

Ahora que los niños están volviendo al colegio después de la pandemia sucede que se está incorporando el lenguaje inclusivo y los jóvenes se cuestionan hasta su propio género. Ha habido una gran apertura, pero esto debe ir de la mano con la educación y hacer un seguimiento. 

¿Cómo logras entrar al mundo más íntimo de las personas?  

Mis proyectos han durado bastante tiempo, de 3 a 5 años. Hay todo un proceso de juntarse con la persona, generar confianza y también plantearles que el trabajo no es sólo para mí, sino que es algo que se debe comunicar si quieres cambiar los derechos. Ellos también andan en búsqueda de cambiar algo. A veces, simplemente me ha pasado que me escriben porque ven el acto de que yo los fotografíe como terapéutico, reconocerse con el cuerpo que ya tienen ahora. 

Me pasó con un chico trans que aún no había comenzado su transformación y lo fotografié cuando era ella y luego cuando era él. Entonces, es un acto de confianza que me dan. No les exijo nada, espero que las cosas vayan pasando a su tiempo y creo que por eso han durado tanto mis trabajos fotográficos. 

Esto no es algo que no pase desapercibido porque yo lo publico, van a existir siempre, esa es la importancia. No es un seguimiento en vano, por ejemplo, ahora en Ch.ACO, que es un espacio super exclusivo para artistas plásticos o de pintura que tienen otras miradas.

Entonces, que estos chicos lleguen a esa feria, independiente de que no se venda, es una vitrina y estos chicos trans van a estar ahí, son un personaje y van a marcar una historia. Quizás las personas van a querer saber más, o quizás no, pero ya es un cambio porque estás entrando en círculos que no te imaginaste que ibas a estar.  

¿A través de la fotografía has visto los cambios en Chile con el pasar del tiempo?  

Si, porque esa obra ha sufrido bastante repudio, sobre todo las que están en Ch.ACO, imagínate que se hicieron el 2012 y han participado en otras ferias y exposiciones. Acá en Valparaíso está el Festival Internacional de fotografía, en esa oportunidad hicieron una instalación de estas fotos en la vía pública, pero las rayaron y las rompieron. Después se expusieron en un colegio artísticos y los mismos profesores pidieron que las sacaran porque lo niños no podían ver a los chicos transgénero. También me invitaron a otro centro cultural y ahí fue fatal, empecé a tener amenazas de muerte y persecuciones por las redes sociales. 

En una instancia, en Ovalle, se hizo la exposición y hay una parte de la serie en la que aparece una foto de una Vaginoplastia y se les ocurrió hacer un pendón de cinco metros con la imagen para toda la ciudad de Ovalle. Cuando yo llegué habían muchos carteles cristianos y, claro, el día de la inauguración estaban protestando los evangélicos y me gritaron un montón de barbaries, eran muchos más violentos. Esa serie fotográfica ha sido bien censurada. 

Me he preguntado muchas veces por qué a las personas les molesta tanto que otros sean diferentes y no entiendo. Ya les molesta una trabajadora sexual más les debe molestar una persona que quiere transformar su cuerpo. Al principio, pensé que esto era muy del chileno, pero es algo que está pasando en todo el mundo. Por ejemplo, en Armenia dos chicos gay se suicidaron por ser discriminados, subieron sus fotos a Instagram antes de quitarse la vida. Se llama el último beso. 

De acuerdo a las críticas que se la ha hecho a la Feria Ch.Acos por ser poco accesibles, tienes una opinión frente a eso? 

Esta es la primera vez que voy a trabajar en la feria, pero me parece interesante haber llegado con Judas y estas obras que hablan de temas políticos y chicos trans porque pienso que puede haber gente muy conservadora y que muestra un arte más convencional. Yo lo veo como una ventana y una oportunidad. A mí me interesa que lo vean porque hay círculos sociales que no tienen idea de lo que está pasando a su alrededor o quizás les falta más información de estas temáticas. Voy a enseñar algo. 

¿Tienes algún proyecto actual? 

Si, estoy trabajando en una serie fotográfica, pero eso es super diferente a lo que hago, es foto bordado y esas obras están relacionadas un poco a mi lado más paterno, buscar el legado de mis antepasados que eran Kawéskar. Es un trabajo en el que me voy a insertar a la Patagonia, ahora estoy en el proceso de pensar cómo lo bordo. Es un acto super personal, pero a la vez, está siendo super político, aunque no quería que fuera así. 

Hay una obra que se llama “74 nudos” y es la primera obra en la que me atrevo a hacer algo diferente con la imagen y salir del tema documental. Ahí retraté sólo mujeres cercanas que habían sufrido violencia familiar, psicológica o violación. Ellas, luego me dejaban una nota y esa es que la bordo dentro de la fotografía.

Después de eso, comienzo durante la pandemia a verme a mí porque siempre hablo de los demás, pero no había hablado de mi propia identidad y ahí llego a este viaje que es toda una búsqueda. Yo tampoco me he criado con mi papa, era una forma de sanar la parte paterna que uno tiene e ir sanando un poco la energía de una. 

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