Arte, Cultura
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“Jingle Tracks”, los coloridos camiones reyes de las carreteras en Pakistán

 

Común es ver en el sur de Asia, específicamente en Pakistán, Afganistán y la India, camiones coloridos y ornamentados, que recorren caminos deslumbrando en las carreteras. En estos países, especialmente en Pakistán, el arte de camiones es más que solo una expresión cultural, también es una tradición profundamente arraigada, que puede además, llegar a ser altamente rentable en cuanto a lo económico para sus conductores.

La historia detrás de estas verdaderas obras de arte, dice así: En Pakistán, la práctica de enchular camiones data de 1920, cuando los camiones Bedford importados de Inglaterra invadieron las calles del país. Equipados con grandes proas de madera en la parte superior de la camioneta conocida como taj o corona, también llevaba parachoques decorativos y paneles de madera a lo largo de la cabina. Fue a fines de la década de 1940, que los camiones comenzaron a hacer largos viajes para entregar sus productos, por lo que cada compañía diseñó su propio logo para que las personas analfabetas entendieran quién era el dueño del camión.

Con el tiempo, estos logotipos se volvieron cada vez más ornamentados. ” Eran insignias de la competencia “, explica Durriya Kazi, jefe del departamento de estudios visuales de la Universidad de Karachi y experto en arte de camiones. “Y cuanto más extravagante era el diseño, mejor era el negocio”. En la década de 1950, la ciudad de Karachi se convirtió en un centro de arte de camiones, cuando el conocido artista Hajji Hussain se instaló allí, y comenzó a pitar y decorar camiones con motivos florales, lo que ayudó a impulsar aún más esta práctica ya tradicional.

Si bien la pintura de camiones también se da en países como Japón o Latinoamérica, en Pakistan está a otro nivel. Con el paso de los años, se ha convertido en una industria en sí misma, donde solo en Karachi, 50.000 personas trabajan en talleres en torno a este oficio, mientras que los camioneros que encargan sus máquinas a ellos, están dispuestos a pagar sumas desorbitantes con tal de que sus camiones luzcan hermosos, ay que para ellos es una inversión.

También conocidos como “Jingle trancks” (carros del cascabeleo), sus conductores puedes gastar mas en ellos que en sus propias casas. Kazi afirma que el arte del camión no solo está relacionado con lo económico comercial, sino con una práctica remota, fuertemente arraigada en la cultura de éstos países, en que la tradición sufí de pintar santuarios para favores religiosos era toda una tradición. El artista recuerda a un camionero que alguna vez le dijo “puse mi vida y mi sustento en el camión. Si no lo honrara, sería desagradecido”.

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