Arte, Cultura
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Cometa Ludo, Ilustrador: “Tengo una responsabilidad social desde mi trabajo”

El Cometa Ludo es un ilustrador chileno que no se cansa de innovar en propuestas artísticas. En sus proyectos anteriores existen trabajos como “Somnivoro”, junto al poeta porteño Zoronka, donde exploran los sueños y la literatura. En esta ocasión el enfoque va hacia la niñez y la creatividad explosiva que tienen, como un lienzo en blanco, donde las oportunidades son infinitas. Talleres, libros y proyectos son lo nuevo del ilustrador y en una entrevista exclusiva para SourMagazine nos comenta de sus trabajos pasados, presentes y futuros.

-Hablemos de los talleres que haces en localidades, ¿En qué consisten?

El taller que estoy haciendo en específico, que comienza pronto, es de historias ilustradas para niños de 8 para adelante. Más que un taller de ilustración que se enfoca en desarrollar técnicas para dibujar, este va vinculado al proceso creativo. Entonces la idea de estos talleres es que los participantes puedan desarrollar su propia obra, que tenga la premisa de que la creación no tiene edad específica o una formación, por eso a mí me gusta trabajar con niñes, porque no tienen esas tremendas trabas que si tienen los adultos, sobre todo en el tema de metas. Los niños son más concretos en el trabajo, entonces yo trato de entregarle las herramientas para crear y que se familiaricen con diversos géneros de obras ilustradas. Entonces para temas de creación de personajes se crean juegos, dinámicas que ayuden a empoderar a los asistentes y que entiendan que la creación está al alcance de todos. El objetivo principal de estos talleres es producir una obra colectiva que saldría como revista y las obras individuales, entonces hacer algo con la producción propia y en colectivo.

-Bajo esta misma premisa del interés por la niñez, tú desarrollaste un libro que se llama “Cuentos con alcachofazos” ¿Qué te llevó a eso?

Ese libro se gestó el año 2017, a raíz de lo que te decía anteriormente, encontrar el camino que quería llevar. Cuando me di cuenta que me quería dedicar a la niñez, también topó con la muerte de un gran maestro que tuve que era Saul Schkolnik, que de hecho siempre lo menciono porque para mí fue muy importante su influencia, entonces el año siguiente hice una campaña de “Crowdfunding” para obtener dinero y publicarlo. Todo esto igual ha sido lento porque he movido el libro a medida que yo me pueda mover, pero se ha acercado mucha gente, se ha vendido en colegios, particulares y en general ha recibido súper buenas críticas.

-Este tipo de talleres y actividades tienen una carga comunitaria y autogestión ¿Por qué este enfoque?

Si obvio, tiene que ver con mis inquietudes personales y también un tema de coyuntura social. Yo vivo en un valle que está súper amenazado medioambientalmente, entonces si no hay una respuesta fuerte de la comunidad y organizaciones, terminaremos viviendo en un desierto. Entonces para mi estos talleres y su función van ligadas, igual yo no lo exijo en mis talleres ni nada de eso, pero si es parte de mi educación y formación.

-Esto tiene que ver con tu estilo, ya que ocupas a la naturaleza y los colores vivos para tus creaciones

Si, esto se ha ido gestando y en realidad para mí ha sido súper especial, también conecta con el sentir de muchas personas que he conocido. Me hace dar cuenta que más allá de todas las causas (como los “ismos”) que siempre genera esta dualidad entre lados políticos y demás, existe una causa común por la vida, por la naturaleza, lo que representa y preservar los lugares en que vivimos, esta causa es de todos. Yo estoy asumiendo este camino como personal, estoy viviendo lo que me dicta mi propio corazón a medida que voy avanzando. Ahora que estoy haciendo más cosas, me doy cuenta  lo que hace sentido a la gente, en este sentido tiene que ver con el vínculo con la naturaleza, que para mí es el gran desafío.

Si los talleres están hechos para niños y jóvenes ¿Hay un tema de querer transmitir o educar sobre el tema medioambiental?

Eso me pasa mucho, soy autodidacta. De cierta forma deserte de la educación formal porque nunca fui muy bueno para las aulas, sin embargo ahora siento que quiero darle la vuelta, porque a mí me ha costado entender que tengo una responsabilidad social desde mi trabajo. Yo igual tengo una vida casi de ermitaño, vivo apartado de la ciudad y todo eso, entonces si yo no hago un esfuerzo por moverme no va a pasar nada. Me siento comprometido socialmente ahora, quiero asumir las acciones que yo puedo hacer y entregar, para que todo no se quede solo en un ejercicio narcisista. No sé si podría decir que lo enfoco desde el punto de vista de la educación, pero si hay cosas que yo puedo entregarle a la comunidad y que se han desarrollado espontáneamente, porque a mí el segmento de la población que me interesa es la niñez.

-En eventos y presentaciones de tu trabajo, ¿Cómo ha sido el recibimiento?

Siento que soy un superhéroe para los niños, cuando fui a un colegio rural en Putaendo, fue hermoso, es lindo cuando te felicitan y les gusta tu trabajo. Obviamente, los niños son súper curiosos y entregan mucho, no se guardan nada si algo les gusta. Lo que a mí me dejan estas experiencias es poder dejar una fuente de inspiración, decir que yo me dedico a esto y paso todo el día dibujando, ustedes también pueden hacerlo. Mi generación se crió con esta lógica de la producción, a convertirse en un profesional y ser parte de lo social económico. Siento que me llena, es lo que puedo hacer en el taller, el mensaje de que “Yo lo hago, tu también lo puedes hacer”, eso es lo que mejor. Por ejemplo cuando fui a Argentina me pasó igual, allá los niños y la cultura infantil es súper diferente, hay mucha lectura y los niñes tienen una personalidad muy diferente, no está esa barrera en el lenguaje como en Chile donde ese tema del “tú y el usted” es primero, todos son “vos” y los niños y adultos hablan igual, el niño cuando te quiere decir algo va y te lo dice, a mí me pasó. Entonces mi trabajo hace sentido y rebota en diferentes lados y para mí eso es lo importante.

-¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Zoronka en el proyecto “Somnívoro”?

Mira Somnívoro es un proyecto que lo teníamos pensando hace mucho tiempo, con Daniel somos amigos hace años y trabajamos juntos en los talleres que hicimos en el psiquiátrico en Valparaíso. Siempre hemos hablado de este libro, un día fue como “hagámoslo”. Yo en ese tiempo también estaba investigando sobre los sueños, estuvimos varios meses en eso, fue una experiencia súper bella, porque también la amistad hizo ameno todo. Hay veces que uno se mete en cosas que no quiere trabajar mucho, esto era todo lo contrario, uno quería sacar lo mejor posible. Yo quedé súper contento con el resultado y a la gente le parece una obra misteriosa, extraña y eso me gusta. Los dibujos en ese libro fueron hechos a mano, metiendo varias técnicas de dibujo, en general la experiencia fue hermosa. Lo que creo, es que faltaron cosas en el tema de la distribución y la promoción, entonces nosotros creamos y quedamos hasta ahí, uno no sabe de medios o dónde dirigirse y eso juega en contra. La obra es audaz y debió dar mucho más que hablar, onda que iba a estar reseñado en más lados, pero eso es porque uno no sabe nomas. No es un libro comercial siento, yo vengo del anarquismo, esa fue mi escuela desde chico, entonces los valores que uno trata de producir no son mercantilistas, son horizontales, cooperativos y también el proyecto apunta a ese tipo de público. Pero siento que en el camino uno queda al debe. Por ejemplo yo pensaba que estas temáticas pertenecían a un nicho, ahora me doy cuenta que no, son transversales. Hay una necesidad en la producción creativa y el sustento económico, ahí es donde está esa brecha. Yo he auto editado mis últimos libros porque tampoco se otras formas, siempre lo hemos hecho así, a pulso. Este tipo de proyectos, que no van a estar promocionadas por librerías o diarios, buscan otros medios y ahí hace falta una reflexión. Yo creo que el Dani (Zoronka) también está en esa reflexión y se toma como un desafío para las cosas que vienen. Al hacer el libro nos cagamos de la risa, la sufrimos, pero ambos vemos que tal vez vamos a estar en esto siempre, no juntos necesariamente, pero siempre estaremos haciendo cosas. Entonces queda la pega de entender cómo funciona esto y poder armar un caballito de Troya.

-¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Principalmente ahora estoy con el tema de los talleres, desarrollaré uno en Santiago de historias ilustradas pero enfocado en adultos. Me interesa hacerlo en Santiago por difusión, ya que vivo en un pueblo, entones allá se mueve de otra forma. Hay un montón de gente que quiere dedicarse o aprender de la ilustración y hay mucho talento, entonces quiero armarlo y ver que sale. Estoy trabajando también en proyectos de otra gente, ilustraciones de un documental sobre la vida de Buda, onda se pegaron los medios viajes por el trabajo y eso va a quedar súper bello. Otras cosas también como la gráfica a un festival infantil  de invierno en Buenos Aires. Pero lo que yo quiero hacer es dedicarme a mis libros, tengo un montón de proyectos guardados y necesito tiempo para poder dibujar, lo que yo aspiro es poder vivir de ser autor y con todo lo dificultoso que es eso.

Somnivoro: Zoronka y Cometa Ludo

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