Alexis Christodoulou: Modelado 3D, el nuevo surrealismo
Este artista sudafricano descubrió en una práctica contemporánea de arquitectura su inspiración.
Este artista sudafricano descubrió en una práctica contemporánea de arquitectura su inspiración.
Les presentamos a esta ilustradora, pintora, fotógrafa y muralista suiza.
El artista y viajero José Naranja y sus libretas de notas que soportan desde su experiencia cotidiana, hasta ilustraciones botánicas, pasando por todos los continentes en sus 13 años de viajes.
La pintora de origen gitano que se encuentra en su mejor momento artístico, a pesar de ser dueña de un pasado que no auguraba mucho futuro.
Nora es una artista chilena que ha desarrollado una técnica impresionante, su material principal es la plasticina.
La madre de la performance, Marina Abrámovic, pasará 1000 voltios por sus dedos para apagar una vela en su próxima intervención artística.
“Flower Obsession” recrea el interior de una casa común y corriente, pero todo cubierto por una gran cantidad de flores artificiales.
Radicado en Beijing, el artista ha expuesto en el Museo Metropolitano de Arte y ha colaborado con Lacoste y Alexander McQueen.
Común es ver en el sur de Asia, específicamente en Pakistán, Afganistán y la India, camiones coloridos y ornamentados, que recorren caminos deslumbrando en las carreteras. En estos países, especialmente en Pakistán, el arte de camiones es más que solo una expresión cultural, también es una tradición profundamente arraigada, que puede además, llegar a ser altamente rentable en cuanto a lo económico para sus conductores. La historia detrás de estas verdaderas obras de arte, dice así: En Pakistán, la práctica de enchular camiones data de 1920, cuando los camiones Bedford importados de Inglaterra invadieron las calles del país. Equipados con grandes proas de madera en la parte superior de la camioneta conocida como taj o corona, también llevaba parachoques decorativos y paneles de madera a lo largo de la cabina. Fue a fines de la década de 1940, que los camiones comenzaron a hacer largos viajes para entregar sus productos, por lo que cada compañía diseñó su propio logo para que las personas analfabetas entendieran quién era el dueño del camión. Con el tiempo, …
«Fue uno de los sentimientos más fuertes que he tenido en mi vida, pero al mismo tiempo muy positivo y muy especial», comentó.